Con la llegada de la primavera, los jardines y zonas arboladas cercanas a viviendas comienzan a mostrar una actividad creciente. Aumenta el movimiento, se hacen más frecuentes los cantos y, en general, resulta más sencillo observar aves que durante el invierno pueden pasar más desapercibidas.
Sin necesidad de desplazarse grandes distancias, es posible identificar varias especies comunes simplemente prestando atención a lo que ocurre en el entorno más cercano. Algunas de ellas, además, mantienen una presencia bastante constante año tras año.
Una de las más habituales es el Petirrojo europeo, que suele mostrarse confiado y no resulta raro verlo a poca distancia, especialmente en zonas con vegetación baja o cerca del suelo. Su comportamiento curioso y su presencia en solitario hacen que sea una de las primeras aves en llamar la atención.
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| Petirrojo cantando. Clic para ver a mayor tamaño |
También es frecuente observar al Herrerillo común, muy activo entre las ramas, desplazándose continuamente en busca de alimento. Su pequeño tamaño y su combinación de tonos azules y amarillos lo hacen fácilmente reconocible, incluso en observaciones breves.
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| Herrerillo |
El Mirlo común es otra especie característica de jardines. Se mueve con frecuencia por el suelo, donde busca alimento, y suele delatar su presencia tanto por su comportamiento como por su canto, especialmente al amanecer y al atardecer.
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| Mirlo |
En entornos más humanizados, el Gorrión común continúa siendo una de las especies más visibles. Suelen desplazarse en pequeños grupos y aprovechan cualquier recurso disponible en el entorno urbano o periurbano.
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| Corrión común |
Junto a estas especies, no es raro detectar la presencia de la Golondrina común, especialmente en zonas abiertas próximas, donde se desplaza en vuelo bajo capturando insectos. Aunque no siempre se posa en el jardín, forma parte del conjunto de aves que pueden observarse con facilidad en estas fechas.
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| Golondrina |
A medida que avanza la primavera, la actividad continúa aumentando y pueden aparecer otras especies, dependiendo de la zona y del tipo de vegetación disponible. En cualquier caso, basta con dedicar unos minutos a la observación para comprobar que, incluso en entornos cotidianos, la diversidad de aves es mayor de lo que en principio podría parecer.









