El Autillo europeo [Eurasian Scops Owl - Otus scops] es una pequeña rapaz nocturna cuya presencia suele pasar desapercibida, a pesar de que en algunas zonas puede resultar relativamente común durante los meses cálidos. En el norte de la península ibérica aparece ligado a la primavera, cuando comienzan a escucharse sus reclamos característicos al anochecer, a menudo de forma continua durante buena parte de la noche.
Se trata de una especie migradora que pasa el invierno en África y regresa en primavera a sus zonas de cría. Una vez establecida, puede permanecer en el mismo entorno durante toda la temporada, ocupando áreas arboladas, jardines o zonas con cierta presencia de vegetación, incluso en entornos humanizados.
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En este caso, su presencia resulta constante en los árboles del entorno inmediato de mi vivienda, en Liencres (Cantabria), donde cada noche se escucha su reclamo. Ese sonido, repetitivo y fácil de reconocer, ha hecho que en casa se le identifique como “el buhito”, una referencia habitual cuando comienza a oírse al caer la noche.
El aspecto del autillo es discreto y está bien adaptado al camuflaje. Presenta un plumaje pardo grisáceo, con un patrón que recuerda a la corteza de los árboles, lo que le permite pasar inadvertido cuando permanece posado. Durante el día resulta difícil de localizar, ya que suele permanecer inmóvil, confiando en este camuflaje.
Su actividad comienza al anochecer. Es entonces cuando resulta más fácil detectarlo, no tanto por su silueta como por su reclamo, un sonido monótono y espaciado que se repite de forma regular. En noches tranquilas puede escucharse durante largos periodos sin interrupción.
En el entorno descrito, se ha podido comprobar la presencia de al menos una pareja. Con cierta frecuencia, ambos individuos reclaman desde puntos próximos, lo que permite distinguir su actividad en distintas zonas de los árboles cercanos.
Además del reclamo, uno de los aspectos más llamativos es su comportamiento de caza. Aprovechando la iluminación de las farolas de la calle, se les puede observar capturando insectos que acuden a la luz. Desde la ventana de la vivienda resulta posible seguir estos movimientos, viendo cómo realizan salidas cortas desde posaderos cercanos para atrapar presas en vuelo y regresar después a una rama próxima.
Este tipo de comportamiento facilita notablemente su observación, ya que en otras circunstancias la especie puede pasar fácilmente desapercibida. La combinación de actividad nocturna, pequeño tamaño y camuflaje hace que, en ausencia de estos puntos de luz, su detección resulte mucho más complicada.
El canto, más que un canto elaborado, consiste en una nota simple y repetida, que en muchos casos es el único indicio de su presencia. Una vez identificado, resulta inconfundible y permite localizar a la especie incluso sin verla.
El autillo europeo mantiene así una presencia discreta pero constante en determinados entornos, especialmente durante la primavera y el verano. Aunque a menudo pasa desapercibido, en lugares donde se establece puede formar parte del ambiente nocturno de manera habitual, siendo más oído que visto.


