El escribano palustre [Reed Bunting – Emberiza schoeniclus] es un paseriforme ligado de forma estrecha a ambientes húmedos, especialmente carrizales, eneales y formaciones palustres con vegetación densa, donde encuentra tanto refugio como abundancia de alimento.
En la Península Ibérica presenta una distribución marcada por la estacionalidad, con poblaciones reproductoras localizadas en el norte y nordeste y una presencia más amplia durante el otoño e invierno, cuando recibe contingentes procedentes de latitudes más septentrionales. En Andalucía se considera fundamentalmente una especie invernante, con apariciones irregulares y generalmente asociadas a humedales bien conservados.
Desde el punto de vista morfológico, el escribano palustre es un emberícido de tamaño medio, robusto, con pico cónico fuerte, adaptado a una dieta basada en semillas durante buena parte del año. El dimorfismo sexual es acusado en plumaje nupcial, especialmente en los machos, que presentan cabeza negra bien contrastada con collar blanco y partes inferiores claras. Sin embargo, fuera del periodo reproductor, tanto machos como hembras muestran un plumaje mucho más apagado, con tonos pardos y estriados que dificultan la diferenciación entre sexos en campo. En plumaje invernal, la identificación se basa en la combinación de silueta, estructura, patrón facial y hábitat, más que en contrastes cromáticos evidentes.
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| Macho |
El comportamiento del escribano palustre es marcadamente discreto. Pasa gran parte del tiempo oculto entre la vegetación, desplazándose a baja altura y realizando vuelos cortos y ondulados entre posaderos. Durante el invierno es frecuente observarlo en pequeños bandos, a menudo mixtos en cuanto a edad y sexo, lo que incrementa la detectabilidad de la especie en zonas favorables. Estos bandos suelen mostrar una actividad constante de alimentación, alternando breves incursiones al suelo con posadas en tallos de carrizo u otra vegetación emergente.
La observación de un pequeño grupo en el Paraje Natural del Brazo del Este se enmarca dentro de este patrón invernal. El enclave, caracterizado por la presencia de láminas de agua, carrizales y una matriz agrícola asociada, ofrece condiciones adecuadas para la presencia temporal de la especie, especialmente durante los meses más fríos. No obstante, en ausencia de censos sistemáticos o datos de seguimiento continuado, esta presencia debe interpretarse como un uso puntual del humedal dentro de un contexto más amplio de dispersión invernal, y no como indicativa de una población estable o regular.
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| Hembra |
En cuanto a la dieta, el escribano palustre presenta una marcada estacionalidad. Durante el periodo reproductor, en aquellas áreas donde cría, incorpora una proporción significativa de invertebrados, especialmente insectos, fundamentales para la alimentación de los pollos. En invierno, la dieta se basa casi exclusivamente en semillas, tanto de plantas palustres como de especies ruderales asociadas a márgenes de cultivos y zonas húmedas alteradas. Esta flexibilidad trófica le permite explotar hábitats diversos siempre que exista cobertura vegetal suficiente.
Desde el punto de vista ecológico, la especie muestra una clara dependencia de la estructura del hábitat. Más que la extensión del humedal, parece determinante la presencia de vegetación densa y continua que proporcione refugio frente a depredadores y condiciones climáticas adversas. La fragmentación de los carrizales y la gestión intensiva de humedales pueden limitar su presencia, incluso en áreas aparentemente favorables.
Los escribanos palustres comienzan a detectarse en el sur peninsular a partir del otoño, con una presencia que puede prolongarse hasta finales del invierno o comienzos de la primavera. Durante este periodo, los movimientos locales pueden ser frecuentes, con desplazamientos cortos entre distintos enclaves en función de la disponibilidad de alimento y de las condiciones hidrológicas. Estos movimientos dificultan la evaluación precisa del número de individuos presentes en un área concreta en un momento dado.
En términos de conservación, el escribano palustre ha mostrado tendencias negativas en parte de su área de distribución europea, principalmente asociadas a la pérdida y degradación de humedales. En el contexto ibérico, la conservación de zonas palustres funcionales resulta clave para mantener la presencia invernal de la especie, actualmente considerada en peligro crítico por la SEO.



