27 mayo 2026

Aves alpinas en Alto Campoo: Del Alto del Chivo al Pico Tres Mares

Cuando aprieta el calor en la costa cantábrica, subir a las zonas altas siempre es una buena alternativa. En esta jornada, la subida a la estación de Alto Campoo me regaló algo cada vez más difícil de encontrar: una montaña completamente vacía. Sin nadie alrededor, el silencio y las aves alpinas fueron los únicos protagonistas. La ruta empezó en el aparcamiento del Alto del Chivo, subiendo hasta el Pico Tres Mares, para terminar dando una vuelta por las praderas y roquedos de más abajo.

Picos de Europa desde Alto Campoo
Picos de Europa desde Alto Campoo

 

Todas las fotografías realizadas con Sony A7RII-SEL200600G-SEL14TC 

La subida al Pico Tres Mares: Aves entre rocas

El camino hacia la cumbre es duro y expuesto, un entorno donde solo aguantan las especies mejor adaptadas. Gracias a la tranquilidad del día, no tardaron en dejarse ver los habitantes habituales de estas pedreras.

El Acentor alpino [Alpine Accentor - Prunella collaris] es un clásico de este paisaje. Es una especie que vive todo el año en la península, pero que cambia de altitud según la estación. En verano cría en estos roquedos, y cuando llega el invierno y las grandes nevadas, baja a los valles e incluso se deja ver por la costa cantábrica.

Acentor alpino con plumas levantadas por el viento
Acentor alpino al borde del risco

Retrato del acentor alpino
Ampliación de la foto anterior

Había varios bandos muy activos y acostumbrados a la presencia humana vista la cercanía con la que se sentían cómodos.

Acentor entre las piedras
Acentor correteando por el pedregal

Asomándome por los distintos balcones, no aptos para los que padecen de vértigo, pude fotografiar a un ejemplar de chova piquirroja [Red-billed Chough  - Pyrrhocorax pyrrhocorax] que estaba muy inquieta junto a su pareja.

Chova piquirroja en risco
Chova piquirroja en risco

 

 

Entre las piedras también se movía la Collalba gris [Northern Wheatear - Oenanthe oenanthe], dándole mucho ritmo a la subida. Esta pequeña ave es una gran viajera. Llega a nuestras montañas en primavera después de cruzar el Sáhara y el Estrecho de Gibraltar para criar en estos pastos de altura. A finales de verano nos abandona y vuelve a África para pasar el invierno.

Collalba gris macho
Collalba gris macho 

Collalba gris macho
Collalba gris correteando por los prados


 

El Bisbita alpino [Water Pipit - Anthus spinoletta], al igual que el acentor, hace migraciones de altitud. En España cría en las grandes montañas del norte, escondiendo su nido en el suelo de los pastizales. Cuando llega el frío, abandona las cumbres y se reparte por humedales y zonas costeras. En el Alto Campoo hay un gran número de ejemplares en constante reclamo, bastante más tímidos que los acentores.

Bisbita alpino posado en el suelo
Bisbita atento a cualquier movimiento

Bisbita alpino buscando alimento
Bisbita alpino buscando alimento
 

Bisbita alpino cercano
Bisbita alpino

 

Al vuelo también pude observar un milano real [Red Kite - Milvus milvus] cambiándose de vertiente del Tres Mares, y un grupo de buitres leonados [Griffon Vulture – Gyps fulvus] aprovechando las térmicas para ascender.

 

Milano real volando
Milano real volando

 
Buitre leonado volando
Buitre leonado volando

 

Las praderas del aparcamiento del Chivo

De vuelta al aparcamiento, tocaba echar un vistazo a las praderas y zonas verdes de los alrededores. Esta zona de transición siempre da buenas observaciones y completó la lista del día.

Cerca de las zonas con escorrentías de agua, aparecieron varios ejemplares de Lavandera cascadeña [Grey Wagtail - Motacilla cinerea], que en la montaña encuentran un lugar perfecto para criar antes de bajar a zonas más cálidas en invierno. 

Lavandera cascadeña alimentándose
Lavandera cascadeña alimentándose

 

Por encima, pequeños grupos de Avión común [Common House Martin - Delichon urbicum] volaban aprovechando las corrientes de aire para cazar insectos, una imagen muy típica en estas cumbres durante los meses de verano. En un lateral del camino se agrupaban para tomarse un descanso.

 

Aviones descansando
Aviones descansando

 En las praderas cercanas a la carretera aparecían de vez en cuando alguna pareja de Pardillo común [Common Linnet - Linaria cannabina]. Aunque es un ave que solemos asociar más a las campiñas y cultivos de cotas bajas, en verano sube a la montaña cantábrica para aprovechar los matorrales bajos donde esconde su nido. Siempre es muy agradecido de observar y fotografiar, sobre todo si consigues pillar al macho cantando desde lo alto de un arbusto luciendo el pecho rojo intenso típico de la época de celo.

Pardillo común posado en una rama
Pardillo común posado en una rama

 

El apunte más destacado fue la localización de un Roquero rojo [Rufous-tailed Rock Thrush - Monticola saxatilis]. Es una de las aves más llamativas de la alta montaña y siempre alegra el día. Pasa los inviernos en el África subsahariana y viene a la península buscando laderas soleadas con rocas y matorrales, casi siempre por encima de los 1.500 metros, para anidar. Encontrarlo aquí confirma lo importantes que son estas laderas tranquilas para las aves que hacen viajes tan largos.

Roquero rojo entre las rocas
Roquero rojo entre las rocas

Roquero rojo vigilando
Roquero rojo vigilando

También tuve la ocasión de ver bastante de cerca a un par de ciervas y a un rebeco. Este último justo en un cambio de baterías de la cámara, por lo que se quedó sin foto.

 

Cierva tranquila

Cierva observando

Aunque no conseguí ver al gorrión alpino, uno de los objetivos de la visita, sin duda fue una gran jornada pajarera. 

03 mayo 2026

🌿 Pájaros de jardín: Guía para identificar a las 10 especies más comunes en primavera

 Con la llegada de la primavera, los jardines y zonas arboladas cercanas a viviendas comienzan a mostrar una actividad creciente. Aumenta el movimiento, se hacen más frecuentes los cantos y, en general, resulta más sencillo observar aves que durante el invierno pueden pasar más desapercibidas.

Sin necesidad de desplazarse grandes distancias, es posible identificar varias especies comunes simplemente prestando atención a lo que ocurre en el entorno más cercano. Algunas de ellas, además, mantienen una presencia bastante constante año tras año.

1🐦) Una de las más habituales es el Petirrojo europeo [European Robin - Erithacus rubecula], que suele mostrarse confiado y no resulta raro verlo a poca distancia, especialmente en zonas con vegetación baja o cerca del suelo. Su comportamiento curioso y su presencia en solitario hacen que sea una de las primeras aves en llamar la atención.

Petirrojo cantando encima de un tronco con muy buena definición
Petirrojo cantando. Clic para ver a mayor tamaño

 

2🐦) También es frecuente observar al Herrerillo común [Eurasian Blue Tit - Cyanistes caeruleus], muy activo entre las ramas, desplazándose continuamente en busca de alimento. Su pequeño tamaño y su combinación de tonos azules y amarillos lo hacen fácilmente reconocible, incluso en observaciones breves.

Herrerillo común de perfil sobre una rama con bolitas rojas
Herrerillo

 

3🐦)El Mirlo común [Common Blackbird - Turdus merula] es otra especie característica de jardines. Se mueve con frecuencia por el suelo, donde busca alimento, y suele delatar su presencia tanto por su comportamiento como por su canto, especialmente al amanecer y al atardecer.

Mirlo macho posado en un tronco
Mirlo

 

4🐦)En entornos más humanizados, el Gorrión común [House Sparrow - Passer domesticus] continúa siendo una de las especies más visibles. Suelen desplazarse en pequeños grupos y aprovechan cualquier recurso disponible en el entorno urbano o periurbano.

Gorrión macho alimentando a un pollo en el suelo
Corrión común

 

5🐦)Junto a estas especies, no es raro detectar la presencia de la Golondrina común [Barn Swallow – Hirundo rustica], especialmente en zonas abiertas próximas, donde se desplaza en vuelo bajo capturando insectos. Aunque no siempre se posa en el jardín, forma parte del conjunto de aves que pueden observarse con facilidad en estas fechas.

Golondrina común posada en un alambre de espinos
Golondrina


6🐦) El Carbonero común [Great Tit - Parus major] aparece con frecuencia en los mismos entornos que el herrerillo, aunque suele resultar algo más evidente por su tamaño ligeramente mayor y por el contraste de su plumaje. Se mueve con agilidad entre ramas y arbustos, explorando grietas y hojas en busca de alimento. Su canto, repetitivo y bastante claro, es uno de los sonidos habituales en jardines durante la primavera.

Carbonero común de perfil sobre musgo
Carbonero común

 

7🐦) La Tórtola turca [Collared Dove – Streptopelia decaocto] mantiene una presencia constante en zonas habitadas. Es habitual observarla posada en cables, tejados o en las partes más altas de los árboles, desde donde emite su característico arrullo. Su comportamiento tranquilo y su tendencia a permanecer a la vista la convierten en una de las especies más fáciles de detectar.

Tórtola turca sobre un girasol seco
Tórtola turca

 

8🐦) La Urraca común [Eurasian Magpie - Pica pica] es también frecuente en jardines y zonas abiertas próximas. Su tamaño y su contraste de colores hacen que resulte inconfundible, y suele desplazarse caminando por el suelo o realizando vuelos cortos entre árboles. Es una especie muy adaptable, cuya presencia no pasa desapercibida.

Urraca común en equilibro sobre una rama
Urraca común

 

9🐦) La Lavandera blanca [White Wagtail - Motacilla alba] aparece sobre todo en áreas abiertas del jardín o en zonas cercanas, donde se desplaza caminando con movimientos rápidos y característicos de la cola. A menudo se observa en caminos, césped o superficies despejadas, donde busca pequeños insectos.

Lavandera blanca en equilibrio sobre un palo fino y seco
Lavandera blanca

 

10🐦) El Mosquitero común [Common Chiffchaff - Phylloscopus collybita] es más discreto que otras especies, pero bastante habitual en primavera. Suele detectarse antes por su canto, repetitivo y constante, que por la vista. Se mueve entre el follaje, a menudo sin dejarse ver con claridad, aunque su presencia termina resultando evidente tras unos minutos de observación.

 

Mosquitero común descansando en unas ramas
Mosquitero común

A medida que avanza la primavera, la actividad continúa aumentando y pueden aparecer otras especies, dependiendo de la zona y del tipo de vegetación disponible. En cualquier caso, basta con dedicar unos minutos a la observación para comprobar que, incluso en entornos cotidianos, la diversidad de aves es mayor de lo que en principio podría parecer. 

 Comenta que otras aves agregarías a la lista. 

Herrerillo común

El Herrerillo común [Eurasian Blue Tit - Cyanistes caeruleus] es una de las especies más fáciles de observar en zonas arboladas y jardines, donde suele moverse de forma activa entre ramas y arbustos. A pesar de su pequeño tamaño, resulta llamativo por el contraste de su plumaje, con tonos azules en cabeza y alas, y partes inferiores amarillas.

Herrerillo común
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 Se trata de un ave residente, presente durante todo el año, aunque su actividad se hace más evidente en primavera, cuando aumenta el movimiento y los reclamos en el entorno. Es frecuente verlo en compañía de otras pequeñas aves, especialmente en áreas con vegetación variada.

Herrerillo común

 

Su comportamiento es inquieto, desplazándose constantemente en busca de alimento. Recorre ramas finas, se cuelga con facilidad y explora grietas y hojas, capturando pequeños insectos. En invierno también acude a comederos, donde puede observarse a corta distancia.

Herrerillo común

 

El canto consiste en una serie de notas agudas y rápidas, que varían ligeramente pero que, con el tiempo, resultan reconocibles. Suele emitirlo desde posaderos visibles, especialmente en las primeras horas del día.

Herrerillo común

 

Es una especie que se adapta bien a la proximidad humana, por lo que no resulta raro observarla en jardines o parques. Su presencia continua y su comportamiento activo hacen que, una vez identificado, sea uno de los pájaros más habituales en este tipo de entornos.

Herrerillo común

 

 

29 abril 2026

Autillo en Liencres (Cantabria)

El Autillo europeo [Eurasian Scops Owl - Otus scops] es una pequeña rapaz nocturna cuya presencia suele pasar desapercibida, a pesar de que en algunas zonas puede resultar relativamente común durante los meses cálidos. En el norte de la península ibérica aparece ligado a la primavera, cuando comienzan a escucharse sus reclamos característicos al anochecer, a menudo de forma continua durante buena parte de la noche.

Se trata de una especie migradora que pasa el invierno en África y regresa en primavera a sus zonas de cría. Una vez establecida, puede permanecer en el mismo entorno durante toda la temporada, ocupando áreas arboladas, jardines o zonas con cierta presencia de vegetación, incluso en entornos humanizados.

Autillo
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En este caso, su presencia resulta constante en los árboles del entorno inmediato de mi vivienda, en Liencres (Cantabria), donde cada noche se escucha su reclamo. Ese sonido, repetitivo y fácil de reconocer, ha hecho que en casa se le identifique como “el buhito”, una referencia habitual cuando comienza a oírse al caer la noche.

El aspecto del autillo es discreto y está bien adaptado al camuflaje. Presenta un plumaje pardo grisáceo, con un patrón que recuerda a la corteza de los árboles, lo que le permite pasar inadvertido cuando permanece posado. Durante el día resulta difícil de localizar, ya que suele permanecer inmóvil, confiando en este camuflaje.

Su actividad comienza al anochecer. Es entonces cuando resulta más fácil detectarlo, no tanto por su silueta como por su reclamo, un sonido monótono y espaciado que se repite de forma regular. En noches tranquilas puede escucharse durante largos periodos sin interrupción.

Autillo

 

 En el entorno descrito, se ha podido comprobar la presencia de al menos una pareja. Con cierta frecuencia, ambos individuos reclaman desde puntos próximos, lo que permite distinguir su actividad en distintas zonas de los árboles cercanos.

Además del reclamo, uno de los aspectos más llamativos es su comportamiento de caza. Aprovechando la iluminación de las farolas de la calle, se les puede observar capturando insectos que acuden a la luz. Desde la ventana de la vivienda resulta posible seguir estos movimientos, viendo cómo realizan salidas cortas desde posaderos cercanos para atrapar presas en vuelo y regresar después a una rama próxima.

Este tipo de comportamiento facilita notablemente su observación, ya que en otras circunstancias la especie puede pasar fácilmente desapercibida. La combinación de actividad nocturna, pequeño tamaño y camuflaje hace que, en ausencia de estos puntos de luz, su detección resulte mucho más complicada.

Autillo

 

 El canto, más que un canto elaborado, consiste en una nota simple y repetida, que en muchos casos es el único indicio de su presencia. Una vez identificado, resulta inconfundible y permite localizar a la especie incluso sin verla.

El autillo europeo mantiene así una presencia discreta pero constante en determinados entornos, especialmente durante la primavera y el verano. Aunque a menudo pasa desapercibido, en lugares donde se establece puede formar parte del ambiente nocturno de manera habitual, siendo más oído que visto.

 

26 abril 2026

Golondrina común

 La golondrina común [Barn Swallow – Hirundo rustica] es una especie bien conocida y ampliamente distribuida durante la época reproductora, cuando se encuentra en gran parte de la península ibérica. Su presencia está claramente asociada a la llegada de la primavera, momento en el que comienzan a observarse los primeros ejemplares tras su regreso desde las áreas de invernada en África. En algunos años, estas primeras observaciones se producen de forma algo irregular, con individuos aislados que aparecen durante unos días antes de que la llegada sea más generalizada.

Golondrina en cable de espinos

 

Se trata de un ave migradora de largo recorrido, que realiza desplazamientos de miles de kilómetros entre sus zonas de cría y de invernada. Con frecuencia, los individuos regresan a los mismos lugares utilizados en temporadas anteriores, lo que explica que su presencia resulte previsible en determinadas zonas, donde año tras año vuelven a ocupar los mismos puntos de nidificación.

Presenta un aspecto característico, aunque no siempre fácil de apreciar con detalle debido a su comportamiento activo. Destaca la cola profundamente ahorquillada, especialmente visible cuando cambia de dirección en vuelo, así como el contraste entre las partes superiores oscuras, con cierto brillo azulado, y la garganta de tonalidad rojiza. En condiciones de buena luz, este contraste resulta más evidente, aunque a menudo se percibe solo de forma parcial.

Golondrina en alambre

 

El comportamiento de la especie está estrechamente ligado a la captura de insectos en el aire. Pasa la mayor parte del tiempo en vuelo, generalmente a baja altura, con desplazamientos rápidos y cambios de dirección constantes. En días tranquilos es frecuente observarlas sobrevolando caminos o zonas abiertas, a veces muy cerca del suelo, repitiendo recorridos similares durante varios minutos.

En cuanto a la reproducción, suele nidificar en construcciones humanas, como establos, garajes abiertos o bajo aleros. El nido está elaborado con barro, que transporta en pequeñas cantidades, formando una estructura adherida a paredes o techos. Durante su construcción es posible ver a los adultos recoger barro en charcos o zonas húmedas cercanas, repitiendo este proceso de forma continuada. En muchos casos, los nidos son reutilizados en temporadas sucesivas.

Durante la época de cría es habitual observar varios ejemplares en una misma zona. Con cierta frecuencia se posan en cables o estructuras próximas, especialmente en momentos de menor actividad. Los jóvenes permanecen en el nido durante un tiempo tras la eclosión y, cuando comienzan a asomarse, resultan fácilmente reconocibles por su comportamiento insistente al reclamar alimento.

El canto consiste en una serie de gorjeos suaves y continuos, que acompañan la actividad diaria de la especie. No resulta especialmente llamativo, pero es habitual en las zonas donde está presente y, una vez identificado, se reconoce con relativa facilidad.

La golondrina común mantiene una estrecha relación con el entorno humano, lo que ha favorecido su presencia en numerosas áreas. Aun así, su abundancia puede variar según la disponibilidad de lugares adecuados para la nidificación y la presencia de insectos, lo que en algunos casos se traduce en diferencias apreciables entre años o localidades.

Se trata, en definitiva, de una especie habitual durante los meses cálidos, cuya observación resulta frecuente en medios abiertos y zonas rurales, donde forma parte del paisaje de manera constante, a menudo sin llamar demasiado la atención pese a su presencia continua.

 


14 abril 2026

Acentor común

 El acentor común [Dunnock – Prunella modularis] es un pequeño paseriforme discreto pero muy característico de ambientes con buena cobertura vegetal. Se distribuye ampliamente por Europa  y es residente en la mayor parte de la Península Ibérica, incluyendo Cantabria, donde puede encontrarse durante todo el año. Su presencia en la comarca de Campoo-Los Valles, en las inmediaciones de Reinosa, resulta por tanto habitual, aunque no por ello menos interesante desde el punto de vista de la observación.

Acentor común
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El acentor común presenta un plumaje sobrio, dominado por tonos pardos y grises que le confieren un excelente camuflaje. La cabeza y el pecho muestran un característico color gris pizarroso, mientras que el dorso es pardo con un fino listado oscuro. El pico es fino y puntiagudo, reflejo de su dieta principalmente insectívora.

Su comportamiento es, en general, reservado y poco llamativo. Suele desplazarse a pequeños saltos por el suelo o entre la vegetación baja, a menudo en solitario, rebuscando alimento de manera constante. A diferencia de otras especies más vistosas o ruidosas, no suele exponerse en posaderos elevados durante mucho tiempo, lo que hace que muchas veces pase desapercibido pese a ser relativamente común.

Acentor común cantando

 

 

El acentor común basa su dieta en pequeños invertebrados, como insectos, larvas y arácnidos, que captura en el suelo o entre la hojarasca. Durante los meses más fríos puede complementar su alimentación con semillas, lo que le permite mantenerse en las mismas áreas durante todo el año sin necesidad de migrar largas distancias.

En primavera, los acentores comunes comienzan a establecer territorios y a desarrollar comportamientos asociados a la reproducción. Aunque su canto es fino y algo agudo, puede escucharse con cierta frecuencia en estas fechas, especialmente a primeras horas del día. Su sistema reproductivo es además particularmente complejo en comparación con otras aves, con estrategias que pueden incluir diferentes combinaciones de pareja, aunque estos aspectos suelen pasar desapercibidos en observaciones de campo puntuales.



12 abril 2026

Bisbita arbóreo

El bisbita arbóreo [Tree Pipit – Anthus trivialis] es un pequeño paseriforme insectívoro ligado a medios abiertos con presencia de arbolado disperso, como claros de bosque, praderas con árboles y bordes forestales. En la Península Ibérica se comporta fundamentalmente como especie estival, llegando en primavera desde sus áreas de invernada en África subsahariana. En Cantabria su presencia está bien documentada durante la época reproductora, especialmente en comarcas del interior como Campoo-Los Valles. La observación realizada el 12 de abril, encaja con este periodo de llegada y establecimiento en sus zonas de cría.

Bisbita arbóreo
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Morfológicamente, el bisbita arbóreo presenta un aspecto discreto pero elegante. Su plumaje es pardo en las partes superiores, con un listado oscuro que le proporciona un excelente camuflaje en el suelo y entre la vegetación. El pecho y los flancos muestran un punteado fino sobre fondo claro, más marcado en la parte superior del pecho. A primera vista puede recordar a otros bisbitas, pero suele diferenciarse por su tono general más cálido, su estructura algo más estilizada, sus patas rosáceas y, sobre todo, por su comportamiento característico asociado a zonas con arbolado.

Uno de los aspectos más llamativos del bisbita arbóreo es su comportamiento durante la época reproductora. Los machos realizan vuelos de canto muy característicos: despegan desde un posadero, ascienden con un vuelo ondulado mientras emiten una serie de notas claras y, finalmente, descienden planeando con las alas extendidas y la cola abierta. Este tipo de exhibición es especialmente frecuente en estas fechas, lo que sugiere que el individuo observado hoy podría encontrarse ya en fase de establecimiento territorial.

A lo largo de abril, los bisbitas arbóreos llegan progresivamente a sus áreas de cría en la cornisa cantábrica. Durante las semanas siguientes, los territorios se consolidan, comienzan las cópulas y se inicia la construcción de nidos, que suelen situarse en el suelo, bien ocultos entre la vegetación. La observación en estas fechas tempranas tiene un interés especial, ya que refleja uno de los primeros indicios de actividad reproductora en la zona.

11 abril 2026

Gorrión moruno en el Brazo del este (Sevilla)

 El gorrión moruno [Spanish Sparrow – Passer hispaniolensis] es un paseriforme de tamaño medio, estrechamente vinculado a paisajes abiertos y agrícolas del ámbito mediterráneo, donde muestra una marcada tendencia al gregarismo. En el sur de la Península Ibérica es una especie bien establecida como reproductora, con poblaciones abundantes en amplias zonas de Andalucía. Fuera del periodo de cría, su comportamiento social se acentúa notablemente, dando lugar a la formación de bandos de gran tamaño, especialmente en áreas con disponibilidad elevada de alimento y refugio.

 

Gorrión moruno macho
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Morfológicamente, el gorrión moruno presenta una estructura robusta, con cabeza voluminosa y pico fuerte, adaptado a una dieta predominantemente granívora. El dimorfismo sexual es acusado durante la época reproductora, cuando los machos muestran una cabeza con tonos castaños intensos, amplias manchas negras en garganta y pecho y un listado oscuro muy marcado en los flancos. Las hembras y los individuos jóvenes presentan una coloración más apagada y uniforme, similar a la de otras especies del género Passer, lo que puede dificultar la identificación en bandos numerosos, especialmente fuera del periodo nupcial.

Machos con plumaje nupcial

  

El comportamiento del gorrión moruno está claramente dominado por la vida en grupo. Durante el otoño y el invierno es habitual observar concentraciones muy numerosas, formadas por decenas o incluso cientos de individuos, que se desplazan de manera coordinada entre áreas de alimentación y zonas de descanso. Estos bandos muestran una dinámica muy activa, con constantes movimientos, vocalizaciones continuas y cambios rápidos de posadero. La cohesión del grupo parece desempeñar un papel importante tanto en la localización de recursos como en la reducción del riesgo de depredación.

La observación de bandos muy grandes en el Paraje Natural del Brazo del Este se ajusta bien a este patrón de comportamiento invernal. El mosaico de arrozales, márgenes agrícolas, zonas húmedas y vegetación natural ofrece abundantes recursos alimenticios, especialmente semillas, y áreas adecuadas para el descanso y la protección nocturna. No obstante, la presencia de grandes concentraciones debe interpretarse como una respuesta funcional a la disponibilidad de alimento y refugio en un momento concreto del ciclo anual, y no necesariamente como indicativa de una dependencia exclusiva del enclave.

Gorrión moruno hembra

 

 

Desde el punto de vista trófico, el gorrión moruno basa su dieta principalmente en semillas de plantas silvestres y cultivadas, aunque durante la época reproductora incorpora una proporción significativa de invertebrados, fundamentales para el desarrollo de los pollos. En ambientes agrícolas, esta capacidad para explotar recursos asociados a los cultivos resulta clave para explicar su abundancia y su capacidad para formar bandos numerosos en determinadas épocas del año.

El uso del hábitat por parte del gorrión moruno es amplio, pero no indiscriminado. La especie muestra preferencia por áreas abiertas con presencia de arbolado disperso, setos, construcciones rurales o vegetación palustre donde poder refugiarse y nidificar. Durante la reproducción, suele formar colonias laxas, a menudo en árboles o estructuras humanas, mientras que fuera de este periodo los dormideros comunales adquieren un papel central en su organización espacial.

Desde una perspectiva fenológica, los bandos de gran tamaño son especialmente característicos del periodo postreproductor y del invierno. A lo largo de la primavera, estas concentraciones se fragmentan progresivamente a medida que los individuos se dispersan hacia sus zonas de cría. En regiones como Andalucía occidental, donde la especie es residente, estos movimientos tienen un carácter principalmente local, aunque pueden verse influenciados por factores como la disponibilidad de alimento o las condiciones meteorológicas.

En términos de conservación, el gorrión moruno no se considera una especie amenazada a escala regional, aunque sus poblaciones pueden verse afectadas por cambios en las prácticas agrícolas, la intensificación del uso del suelo y la pérdida de estructuras tradicionales del paisaje. La observación de grandes bandos en espacios como el Brazo del Este pone de manifiesto la importancia de mantener paisajes agrícolas heterogéneos y zonas de transición bien conservadas, aunque siempre desde una interpretación prudente basada en observaciones puntuales.

06 abril 2026

Currucas en la campiña sevillana

Las veredas que rodean Utrera, en pleno corazón de la campiña sevillana, ofrecen en primavera buenas oportunidades de observación donde los matorrales, lindes y olivares se convierten en refugio y escenario para algunas de las aves más discretas y fascinantes del paisaje mediterráneo: las currucas.

Durante varias jornadas de observación en este enclave, he tenido la oportunidad de fotografiar tres especies bien representativas de estos ambientes. La curruca cabecinegra [Sardinian Warbler - Curruca melanocephala], siempre inquieta, se deja ver brevemente entre el follaje, destacando el contraste de su característico capirote oscuro con el anillo ocular rojizo. 

Curruca cabecinegra
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Curruca cabecinegra

 

Más esquiva resulta la curruca carrasqueña [Subalpine Warbler - Curruca cantillans], que se mueve con agilidad entre arbustos bajos y densos, donde su plumaje color ladrillo en el macho la vuelve fácilmente identificable. 

Curruca carrasqueña

 

Curruca carrasqueña

 

 Por su parte, la curruca zarcera [Common Whitethroat - Curruca communis] aporta un toque más abierto al paisaje, frecuentando zonas de vegetación más despejada, donde su silueta estilizada y su comportamiento más expuesto facilitan la observación.

Curruca zarcera

Curruca zarcera

Curruca zarcera

  Estas imágenes no solo documentan la presencia de estas especies, sino también la riqueza de un entorno agrícola que, cuando conserva sus elementos tradicionales, sigue siendo un espacio clave para la biodiversidad.