16 diciembre 2025

Carraca europea

Este verano pasado (2025), durante varios recorridos por la carretera que une Utrera con Carmona en Sevilla tuve la ocasión de encontrarme con varios ejemplares de Carraca europea [European Roller - Coracias garrulus], posadas tranquilamente sobre el tendido eléctrico, vigilando los campos que se extienden a ambos lados del asfalto.

La carraca es una de esas aves que no pasan desapercibidas. Su plumaje azul intenso, con contrastes verdosos y alas oscuras, destaca incluso a distancia. Posadas en los cables, adoptan esa postura erguida tan característica, como si estuvieran permanentemente de guardia. Fue precisamente así como las localicé, antes incluso de detener el coche para intentar fotografiarlas.

Carraca sobre cable eléctrico
Clic para agrandar
 

La carraca es una especie estival en la Península Ibérica. Llega desde África subsahariana avanzada la primavera, normalmente entre finales de abril y mayo, tras un largo viaje migratorio que la lleva a cruzar el Sáhara. Aquí encuentra lo que necesita para criar: espacios abiertos, cultivos tradicionales, pastizales y arbolado disperso, además de viejas construcciones o huecos donde instalar el nido.

Durante el verano es relativamente fácil verla en zonas agrícolas poco intensivas, especialmente en el sur y centro peninsular. Sin embargo, su distribución es cada vez más fragmentada. A finales de agosto y septiembre inicia el viaje de regreso hacia África, cerrando así un ciclo que repite año tras año.

Uno de los comportamientos más típicos de la carraca es el uso de posaderos elevados: postes, cables eléctricos o árboles secos. Desde ahí otea el terreno en busca de grandes insectos, como saltamontes, escarabajos o grillos, aunque también puede capturar pequeños reptiles o roedores.

A pesar de su belleza y de lo llamativa que resulta, la carraca europea ha sufrido un fuerte declive en las últimas décadas. La intensificación agrícola, la pérdida de lugares de nidificación y el uso de pesticidas han reducido muchas de sus poblaciones. Por eso, cada encuentro con esta especie tiene algo de privilegio.

Ver varias carracas en un mismo tramo de carretera, en pleno verano, es una buena señal y también un recordatorio de lo importante que es conservar estos paisajes agrarios tradicionales. 

 

 


 

03 diciembre 2025

Pruebas de ISO con la Sony A7RII en campo

En esta ocasión he querido hacer para uso personal una serie de pruebas con distintos ISO en un entorno habitual para fotografía pajarera. Me interesaba comprobar si realmente el utilizar un ISO alto en condiciones de luz normales de un día nublado hace que aparezca ruido o no, y determinar hasta donde está el límite aceptable en la cámara que actualmente uso. Como me interesaba una prueba real, a las fotografías obtenidas les he hecho el tratamiento habitual de revelado que hago, que básicamente consiste en ajuste de intensidad de color, contraste, blancos, reducción de ruido y máscara de enfoque. Para ello he contado con la ayuda inestimable de un petirrojo desde un Hide.

Todas las fotos están sin recorte, hechas a 600mm, pero ya digo, no son RAW, están reveladas. Haz clic sobre ellas para ampliar y verlas a máxima resolución.

 

Primera foto ISO 1.000 - f6,3 - 1/80s
Obviamente con esta sensibilidad y reducción de ruido de Lightroom la calidad es óptima. Con la luz existente a una velocidad mínima de 1/80s, muy baja para el pajareo, el ISO ya tenía que partir de 1000

ISO 1.000 - f6,3 - 1/80s
ISO 1.000 - f6,3 - 1/80s
 

Segunda foto ISO 1.600 - f6,3 - 1/200s
La calidad de la imagen sigue siendo muy buena y el modelo muy paciente.  
ISO 1.600 - f6,3 - 1/200s
ISO 1.600 - f6,3 - 1/200s



  

Tercera foto ISO 3.200 - f6,3 - 1/640s 
 Fotografía perfectamente utilizable para su publicación online. 
 
ISO 3.200 - f6,3 - 1/640s
ISO 3.200 - f6,3 - 1/640s 


Cuarta foto ISO 6.400 - f6,3 - 1/2.000s 
Continuamos igual y con la luz de un día completamente nublado ya nos permite disparar a una velocidad de obturación de 1/2.000s más que sobrado para capturar aves en vuelo. 
ISO 6.400 - f6,3 - 1/2.000s

ISO 6.400 - f6,3 - 1/2.000s 
 
Quinta foto ISO 8.000 - f6,3 - 1/600s
Aquí bajo un poco la luz debido a las nubes y la velocidad de obturación bajó, pero nos sigue valiendo para la prueba. La imagen mantiene una calidad suficiente. 
 
ISO 8.000 - f6,3 - 1/600s

ISO 8.000 - f6,3 - 1/600s

 
Sexta foto ISO 12.800 - f6,3 - 1/3.200s
A 12.800 de sensibilidad ya empieza a apreciarse la pérdida de detalle en las plumas.  
 
ISO 12.800 - f6,3 - 1/3.200s

ISO 12.800 - f6,3 - 1/3.200s
 
Séptima foto ISO 16.000 - f6,3 - 1/4.000s
La pérdida de calidad se empieza a hacer más evidente, aunque la imagen sigue siendo utilizable perfectamente.  
 
ISO 16.000 - f6,3 - 1/4.000s

ISO 16.000 - f6,3 - 1/4.000s
 
Octava foto ISO 64.000 - f6,3 - 1/8.000s
Aquí ya se aprecia, por ejemplo en el pecho, el empaste de zonas donde apenas hay detalle.  
ISO 64.000 - f6,3 - 1/8.000s

ISO 64.000 - f6,3 - 1/8.000s
Novena foto ISO 128.000 - f8 - 1/8.000s
Finalmente, a máximo de sensibilidad del sensor una pérdida de calidad mayor pero nos permite hacer fotografías testimoniales más que decentes, con una velocidad de obturación exagerada, lo que nos permite condiciones de luz mucho menores, de hecho tuve que bajar la apertura. 
ISO 128.000 - f8 - 1/8.000s

ISO 128.000 - f8 - 1/8.000s

Conclusión. Aunque la tolerancia al ruido es algo subjetivo: Depende de la persona y del uso que se le vaya a dar a la fotografía, en mi caso que soy un aficionado y que las fotos las publico en este blog o en algunas redes sociales, el llegar a ISO 8.000 no me supone ningún problema si las condiciones de luz así lo exigen. El ruido por emplear sensibilidades a priori elevadas con fácilmente corregibles en postporcesado en cambio una imagen borrosa por trepidación no hay nada que hacer con ella.